Economía Social: qué es y por qué importa en Canarias
La Economía Social es una forma de organizar la actividad económica que pone en el centro a las personas, el empleo y el territorio. No es “caridad” ni un modelo menor: son empresas y entidades que producen bienes y servicios, generan riqueza y compiten, pero lo hacen con un compromiso claro con el impacto social, la participación y la sostenibilidad. Aquí entran fórmulas como cooperativas, sociedades laborales, empresas de inserción, centros especiales de empleo, asociaciones y fundaciones con actividad económica, entre otras.
¿Y por qué importa especialmente en Canarias? Porque hablamos de un territorio con realidades diversas entre islas y municipios, con retos como la precariedad, la temporalidad, la dificultad de acceso al empleo para determinados colectivos y la necesidad de fortalecer tejido productivo local. La economía social ofrece una respuesta concreta: crear proyectos económicos que arraigan, que refuercen redes comunitarias y que devuelvan parte del valor generado al propio entorno.
Cuando una iniciativa se construye desde la economía social, suele priorizar el empleo digno, la estabilidad, la inclusión y la corresponsabilidad. Esto se traduce en oportunidades para jóvenes, mujeres, personas desempleadas de larga duración o con barreras de acceso al mercado laboral. También impulsa sectores estratégicos para Canarias: cuidados, economía verde, agricultura y producción local, servicios comunitarios, turismo con enfoque sostenible, innovación social o rehabilitación de entornos.
Además, la economía social tiene una ventaja silenciosa: fomenta la colaboración. Frente a modelos que aíslan, aquí se comparte conocimiento, se crean alianzas y se fortalecen circuitos de proximidad (proveedores, compras, servicios, empleo local). En un archipiélago, esa capacidad de cooperación es clave para que los proyectos no solo nazcan, sino que se mantengan.

